El Observador

En el pequeño ritual que se desencadena cuando va a hacerse una fotografía, pueden desempeñarse multitud de papeles: Algunos participan consciente y activamente en ello, como ocurre por supuesto con el fotógrafo –quien decide qué entra o no en el encuadre, discriminación inherente al hecho fotográfico– y con quienes posan para él o ella. Toda esta gente asume su rol, controla su posición y su actitud (su pose) en la confección de esa imagen.

Aunque esto ocurre sólo en algunos casos: también puede suceder que los modelos no sepan que están siendo retratados, no tengan la oportunidad para decidir su pose. Estos quedan fijados con la boca abierta en plena conversación, mirando fuera de cuadro, congelados en medio de un movimiento. La historia del fotoperiodismo está plagada de estos protagonistas inconscientes.

Conforme nos adentramos en una foto, en cuanto pasamos al segundo término, tras la espalda de los retratados, crece exponencialmente el espacio para la inconsciencia. Es el terreno de los figurantes, aquellos que no se dieron cuenta de que la luz que su cuerpo reflejaba en un cierto momento, estaba colándose en un objetivo e impresionando una película, o convirtiéndose en información digital. La mayoría de las veces estos extras andan a sus asuntos, calman a niños llorosos, miran al aire desorientados buscando un restaurante; emiten una vibración, un ruido de fondo. Sin embargo hay otros que, aun sabiendo que la foto está siendo tomada permanecen en cuadro, atentos al ritual que otros llevan a cabo, mirando a cámara sin posar; como si la distancia los hiciera desaparecer. Algunos fruncen el ceño al sol, con una leve desconfianza que recuerda a la expresión de quien se fotografía por primera vez. Otros, que se saben eximidos de toda responsabilidad, le sueltan un gesto en broma a la posteridad. He recorrido la colección de Álbum de Huesca localizando a estos “observadores que salen en la foto” (figs. 1 y 2).

Fig. 2: Detalles en fotos del álbum (de izquierda a derecha y de arriba abajo). Homenaje a mi Prima, Nepaleando, Batmóvil, Mi Primer Día de Vida, Aizpún y sus Chicas.

Fig. 2: Detalles en fotos del álbum (de izquierda a derecha y de arriba abajo). Homenaje a mi Prima, Nepaleando, Batmóvil, Mi Primer Día de Vida, Aizpun y sus Chicas.

Después de localizarlos, me propuse un ejercicio mental: tratar de imaginar a los protagonistas de las fotos desde el punto de vista de estos observadores, y dibujarlos. Sirva este ejercicio pues para “devolverles la mirada”.

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