La Reunión

Recorrido propuesto por María José Hasta.

Suele comenzar siempre de manera muy parecida. Podemos considerar que existe un patrón recurrente, que varía de forma leve de una vez a otra.

Dos o más personas se reúnen y comienzan a conversar sobre un tema. La energía se concentra, y esas personas invocan la que consideran una misma imagen. Creen que es la misma, pero desde cada uno la estampa presenta sutiles diferencias.

Y sucede que casi siempre esa imagen es un rostro, que pertenece a otra persona que no está ahí presente. Porque un rostro lo guarda todo, la cara es como el mapa. Y esto nos lleva a pensar en la psicogeografía facial, una ciencia muy devaluada debido a que con escasos conocimientos sobre ella, cualquiera se atreve a formular las hipótesis más osadas:

“entre las cejas preocupación,
en la barbilla obstinación,
y en el cuello rencor”

Entonces uno interrumpe a otro diciendo: “no se te ocurra hablar así de ella. En cualquier caso, sólo yo podría decir tal cosa, ya que soy quien más le conoce, sin necesidad de recurrir a su semblante, aspecto que considero poco importante”.

Este es el momento de reconducir la conversación hacia otro lugar. Seguir con lo mismo, no haría más que desenterrar viejas molestias. Hablaremos de algo en que todos puedan ponerse de acuerdo con ligera alegría.

 

EL CAMPO

En nuestro paisaje predomina el color amarillo y verde, tonalidades que sin duda calman el ánimo. Es fácil. Con seguridad, quien antes se sintiera molesto, ahora más sosegado dirá algo así:

“Si dios existe, debe de estar en el campo”

Y poco a poco retomarán la animosidad, esta vez sintiéndose más reconfortados que al principio, antes de la reunión.

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